Un sector como el sanitario se está introduciendo a gran velocidad en BIM. Renovar el catálogo CAD a un formato digital BIM parece, no un capricho, sino el futuro de la nueva prescripción.

Acabo de asistir a una jornada más que se celebra no en una típica tienda de productos sino en un showroom que transpira una gran tecnología e incluso yo diría una gran amabilidad. En esta ocasión, se trata de una sesión sobre industria y BIM* que se celebra en la sede de una marca alemana dedicada a la grifería tecnológica en Barcelona. Pero ya no se trata sólo de una sesión sino de una  nueva manera de comunicarse.

Para nuestra industria de la construcción, el futuro siempre ha estado compuesto de una mezcla de tradición de un lado y de tecnologías que parecen para el sector fuera de este mundo, con unas características que las lleva a dar la sensación que nunca será alcanzables. Hasta ahora.

Esa misma tecnología tradicional de la construcción se ve inmersa en un mundo donde si levantamos la cabeza y alargamos el cuello se mueve en otra dirección. Conceptos como Smart City y como el IoT (Internet de Cosas) parece que no van con nosotros que aún vamos con catálogos de papel y webs con bloques de autocad. Pero toda la industria está acometiendo su transición hacia el estado 4.0, aquel estado que define que toda administración de cualquier producto o servicio se realiza de forma digital. Ya no digamos la comunicación y la colaboración dentro de diferentes husos horarios, o la logística o la misma producción. De hecho, para muchos sectores industriales estos son ya “no-temas”, algo superado. Si a ello sumamos, el intercambio de información y la recopilación de datos (aquello que hemos oído ya bastantes veces bajo el nombre de Big Data) que eran puro trabajo antes, ahora se han convertido en acciones que cualquier ordenado y aplicación recogen y clasifican de forma estructurada para poder decidir nuevos pasos a dar.

La tecnología ciertamente ha cambiado nuestro mundo y ahora, estamos viendo que comienza a cambiar una de nuestras profesiones más antiguas, la construcción. Incluso resistiéndose a hacerlo e ignorando y posponiendo la decisión de empezar a acometer esta transición hasta que no nos “obliguen”.

Pues ha llegado el momento, en 2016 toda Administración Pública debía presentar su hoja de ruta para realizar su transición digital. En 2018, tanto el Estado español como comunidades autónomicas como Catalunya y País Vasco van a presentar sus protocolos, guías y estrategias para incorporar el BIM según marcaba ya una Directiva Europea como la 24/2014 instando a todos los países miembros a utilizar procesos BIM en todo concurso de proyectos y en toda licitación de obras, abogando por un sistema de contratación de “Proyecto y Obra” a la vez. Y nosotros seguimos con nuestro catálogo de papel para vender sólo  a quien se lo podemos dar, o con bloques de autocad sin ninguna característica que haga reconocible y mesurable en un presupuesto nuestro producto. El proceso BIM necesita de elementos BIM con absolutamente toda la información de nuestros productos añadida para conocer su precio, su entrega, su instalación, su mantenimiento. De hecho, para prescribirlo automáticamente. Pero parece no interesarnos vender más y mejor.

Hay un dicho que lo expresa bien claro: “Quien avisa, no es traidor”.

*La sesión se llamaba BIM Forum, fue organizada por Zigurat en la sede de Grohe en Barcelona con la presencia de siete expertos que por orden de aparición fueron: Ignasi Pérez Arnal, Juan Luis de Madariaga, Rafa Riera, David Delgado, Miguel Muñoz, Xavi Ribas y Alexandra Ramírez. Y fue retransmitida en streaming siendo seguida por 800 personas de distintos países del mundo.

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